Responsabilidad Social del Comunicador.
Juan Carlos Suarez Hoyos
Cualquiera sea el ámbito en que se desempeña, el comunicador es un educador en esencia.
La información transmitida, los artículos de opinión, las entrevistas a protagonistas de la noticia o los debates que encabeza, permiten esclarecer la verdad o construir verdades a medias y en algunos casos distorsionar la versión de los acontecimientos, bien sea por el afán protagónico de presentar la chiva o los intereses que este debe atender sujeto a presiones.
La opinión pública se debe en gran medida a las comunicaciones, mas aun hoy con la avalancha de medios que presentan múltiples facetas de la vida cotidiana y agobian con referentes creados para responder al apetito desaforado de la economía actual.
En los escenarios deportivos la horda de alucinados hinchas corre ante el grito guerrero del narrador, al final de la contienda lanza guijarros e insultos, en parte arengados por los argumentos “infalibles” del comentarista, quien luego de un “profundo” análisis deduce que la causa de la derrota del equipo fue aquella….
No sin algo de razón algunos especulan que la muerte del futbolista Andrés Escobar se produjo como resultado de la incitación a una sociedad intolerante y violenta, en pleno auge de la cultura mafiosa y sicarial de los 90, por parte de comentaristas deportivos airados y gritones.
El proceso de paz en el Caguan fue un circo mediático que en mas de una ocasión hizo mini crisis, o eso percibió la agobiada audiencia, ansiosa por saber de los acontecimientos, en parte gracias a la interpretación tendenciosa dada por reporteros acelerados deseosos de la noticia de ultima hora, quienes confrontaban a los interlocutores de ambos bandos sin ningún tipo de análisis.
Afortunadamente, por otro lado, la información transmitida con sentido critico, análisis detallado y presentación desapasionada, igualmente ha contribuido a sensibilizar sobre la miseria a que esta sometida gran parte de nuestra población o generar cadenas de solidaridad que permitieron atender masivamente a las victimas de catástrofes naturales, o suscitar movilizaciones inimaginables como la marcha del 4 de febrero de 2008 o el concierto por la paz en la frontera colombo-venezolana; formadora de ciudadanía.
Esta reflexión la hace un ciudadano que diariamente, y por muchos años, ha permanecido fiel a los medios de comunicación, igualmente no es un tema concluido debe continuar y ojalà de lugar a muchas otras apreciaciones para construir un discurso ético en torno a la actividad periodística.
lunes, 19 de mayo de 2008
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